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¿Cómo sería una ciudad a prueba de calor?

Las ciudades ya son hasta 10C más calientes que las áreas circundantes. A medida que las temperaturas suben, aquí hay cuatro maneras de enfriar las ciudades: salvar vidas y energía.

Si te has sentido incómodamente caliente en una ciudad este verano, lo más probable es que no sea sólo por el clima. Mira alrededor de cualquier centro urbano y verás que el propio entorno construido exacerba las temperaturas del verano.

Vehículos atascados en el tráfico emitiendo calor. Aires acondicionados bombeando calor residual en el aire. Hormigón y asfalto en casi todas las superficies, absorbiendo e irradiando los rayos del sol. Los cañones urbanos se formaron entre edificios altos, atrapando el calor a la altura de la calle.

Todos estos factores contribuyen a un fenómeno llamado efecto “isla de calor urbano”, que resulta en ciudades de hasta 10C más calientes que el campo circundante. ¿Cómo abordar esto?

Una respuesta típica en un día caluroso podría ser subir el aire acondicionado. Pero esto alimenta un círculo vicioso de calentar el exterior para enfriar el interior, haciendo que los espacios externos sean aún más incómodos, y a un costo significativo. En la actualidad, el aire acondicionado representa alrededor de una quinta parte del consumo mundial de electricidad relacionado con los edificios, es decir, 2,5 veces el consumo total de electricidad en Africa.

Con un clima cálido y un rápido crecimiento de la población en los países cada vez más calientes y cada vez más ricos, nuestro uso del aire acondicionado se disparará en lo que la Agencia Internacional de la Energía llama una “crisis fría en ciernes”. Estiman que la energía necesaria para los edificios de refrigeración se triplicará para 2050, un crecimiento equivalente a la demanda actual de electricidad en los Estados Unidos y Alemania combinada.

En los EE.UU. las olas de calor matan a más personas en promedio que cualquier otro desastre natural

Sin embargo, nuestras ciudades desproporcionadamente cálidas no plantean simplemente un desafío energético. En última instancia, la temperatura urbana nos presenta situaciones de vida o muerte; un aumento en la mortalidad y los accidentes cerebro vasculares se reporta cuando las temperaturas de la cabeza por encima de 25C. En los Estados Unidos, las olas de calor matan a más personas en promedio que cualquier otro desastre natural, mientras que en el Reino Unido las muertes relacionadas con el calor aumentarán un 257% para 2050 y un 535% para 2080. Y no es sólo un problema en los países calientes: en Moscú se estima que 11.000 personas murieron debido a una ola de calor en 2010.